Veamos primero en qué se parece un agujero negro a un púlsar, porque esto nos dirá en qué se diferencian.

1.   – Tanto un agujero negro como un púlsar son objetos superdensos: tienen mucha masa distribuída en un tamaño muy pequeño. Por ejemplo, nuestro sol tiene una masa que podemos definir como 1M (esto significa una masa solar); pero nuestro sol es en sí enorme, con casi 1.4 millones de km. de diámetro, lo que es más de 100 veces más grande que la Tierra, que mide algo más de 12.000  km. de diámetro.

Sin embargo, un púlsar de 1M es sumamente pequeño en tamaño: unos 10 kilómetros nada más, como una ciudad medianamente grande. Pero ojo: su masa (la cantidad total de materia que tiene) sigue siendo la misma que tiene el sol, lo cual supone una masa extremadamente comprimida. Y más aún: un agujero negro de 1M es muchísimo más pequeño: mide “casi nada”, podemos pensar en él como algo infinitamente diminuto, lo que significa que su masa está increíblemente, inconcebiblemente comprimida.

2.   – Tanto un agujero negro como un pulsar son objetos supermasivos; tienen tanta masa en proporción a su tamaño que su campo gravitacional es de vértigo, tremendamente fuerte para un objeto tan pequeño. Por ejemplo: en Física hay un término llamado velocidad de escape, que se define como “la velocidad mínima a la cual tendría que alejarme de un objeto para poder escapar de su campo gravitacional”. En el caso del sol, la velocidad de escape en su superficie es algo más de 100.000 kilómetros por hora.

Pero en el caso de un púlsar de 1M, la velocidad de escape en su superficie sería mucho más fuerte: de unos 150.000 kilómetros por segundo… más o menos, la mitad de la velocidad de la luz. Y más drástico aún, en los agujeros negros existe una distancia mínima de él (¡ni siquiera en su superficie!) a partir de la cual la velocidad de escape sería mayor que 300.000 kilómetros por segundo; es decir, más que la velocidad de la luz. Es por esto que ni siquiera la luz puede escapar de un agujero negro, de ahí que se llame “negro”. A esta distancia mínima a partir de la cual “nada puede escapar” se la conoce como horizonte de eventos. Podría decirse que esta es una de las diferencias principales.

3.  – Tanto un agujero negro estelar como un púlsar son remanentes de supernova; es decir, ambos son objetos que se formaron a partir de la muerte explosiva de una estrella gigantesca (no como nuestro sol, que es una estrella pequeña). Cuando una estrella como nuestro sol llega al final de su vida no explota, sino que se va apagando poco a poco, reduciendo su calor, su energía y su brillo hasta que, como una cerilla apagada, queda completamente fría y muerta.

Pero las estrellas gigantes (a partir de unas 3M a 5M), las supergigantes (de entre 5M y 10M) y las hipergigantes (de más de 10M e incluso 100 ó más M) terminan su vida de una forma más violenta: explotando en forma de una supernova.

Durante el proceso de explosión de la supernova el núcleo de la estrella (la parte más al centro de ella) se ve comprimida muy violentamente, y dependiendo de cuánta masa se comprima y cuánto se comprima, el resultado será que se forme, precisamente, una estrella de neutrones (que es la forma “básica” de un Pulsar) o bien un agujero negro estelar.

Entendido esto, pasemos a las diferencias.

1.   – Un púlsar es un subtipo de un objeto llamado estrella de neutrones, hechos de algo conocido como materia exótica; en tanto un agujero negro es algo único y realmente raro, hecho de algo conocido como materia degenerada.

Una estrella de neutrones es, en esencia dicho simplemente, “una gran acumulación de puros neutrones”; es decir, no son átomos, no tiene protones ni electrones… es una “gran bola de neutrones nada más”, por eso se le conoce como materia exótica: porque no es “materia normal” como la que forma a las estrellas convencionales.

No todas las estrellas de neutrones se convierten en púlsares; algunas se quedan como estrellas de neutrones “normales”, otras se convierten en objetos llamados magnetares, otras se convierten en púlsares e incluso (las menos) se transforman en algo muy raro llamado magneto-púlsares.

No se sabe bien por qué suceden estas diferencias (hay algunas teorías al respecto, por supuesto) y a quizás en realidad “ser pulsar” (o “ser magnetar” ó “ser magneto-pulsar) sea parte del ciclo de vida de todas las estrellas de neutrones, pero siendo una forma de estrella de neutrones, los púlsares son entonces lo mismo: “una gran bola de neutrones”.

Por otra parte, los agujeros negros son objetos únicos: no son estrellas de neutrones, están hechas de algo que escuetamente podríamos definir como materia degenerada; es decir: están tan comprimidos que ni siquiera se forman de neutrones o de partículas más pequeñas aún; son simplemente “materia totalmente sin forma pero con masa”.

¿Cómo sabemos que es materia? Precisamente porque tiene gravedad, y dado que la gravedad sólo puede manar de la materia (o eso se cree), pues evidentemente un agujero Negro es una gran cantidad de materia sin forma, degenerada completamente.

 – Los púlsares se reconocen porque emiten cíclicamente grandes pulsos de radiación electromagnética, en tanto que los agujeros negros (estrictamente hablando) no emiten nada.

Por alguna razón los púlsares emiten pulsos muy intensos y regulares de rayos X (principalmente), como si fuera una especie de faro, rotando vertiginosamente sobre sí mismos. eso es lo que los hizo tan fáciles de descubrir en los años sesenta y es gracias a ello que se sabe que las estrellas de neutrones existen.

En cambio, como en los agujeros negros ninguna forma de luz ni energía puede escapar, pues esencialmente son “negros”: no emiten nada por sí mismos. Aunque claro, fuera del agujero negro, en sus cercanías, cualquier materia que esté siendo succionada por el agujero negro está siendo comprimida muy violentamente, y esto puede provocar grandes emisiones de radiación electromagnética también en forma de jets polares, grandes haces de radiación que súbitamente parecen manar del agujero negro. Pero, repito: estos haces no “manan” del agujero negro, se forman cerca de él y debido a su presencia.

3.   – Y finalmente, un púlsar es un objeto estelar (medio “raro” pero al fin y al cabo un objeto estelar más)… en tanto que un agujero negro es un objeto muy raro llamado singularidad gravitacional. Es decir: podemos ver los púlsares y podríamos en teoría incluso acercarnos a uno de ellos como lo haríamos a una estrella normal (aunque no lo recomendaría debido a su enorme radiación) y aunque su campo gravitacional es muy fuerte, al menos en teoría, si tuviéramos una nave lo suficientemente rápida podríamos alejarnos de uno.

En cambio, un agujero negro es un objeto con un campo gravitacional tan grande que ya no podemos verlo y si nos acercáramos demasiado a él, seríamos destruidos por su enorme campo gravitacional: alrededor de un agujero negro está esta región llamada horizonte de eventos que se menciona arriba… y si alguien traspasa el horizonte de eventos ya no podrá volver a salir de ahí jamás, pues ni siquiera la luz puede escapar.

Por esa razón parecen huecos en el espacio (aunque son mucho más que eso), y por eso se les conoce en Física como singularidades: cosas más allá de los límites de observación y entendimiento de nuestra ciencia. Podemos teorizar acerca de lo que pasa dentro del horizonte de eventos de un agujero negro, pero no podremos saberlo a ciencia cierta jamás, ya que ninguna información generada dentro del horizonte de eventos puede jamás regresar al espacio fuera de él.

 

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