Encuentro astronómico y senderista “Caminando por las estrellas”

Header

El pasado sábado celebramos el tercer encuentro que organiza el grupo astronómico Orión, esta vez con la participación del club senderista de Quintana de la Serena. Para ello, el pueblo nos cedió el campo de fútbol y pudimos utilizarlo a nuestro aire mientras nos preparábamos para lo que sería una muy interesante noche de observación.

Empezamos esta publicación con unas palabras de Ángel González, presidente del grupo Astronómico Orión.

La organización comenzó como en años anteriores: disponíamos de cinco telescopios de gran calidad (uno de ellos, por supuesto, de mi hermano) y decidimos poner vallas para hacer un recorrido, con un pasillo por telescopio, para que los asistentes hicieran cola. De este modo se favorece el orden y, por qué no decirlo, la seguridad de estos delicados aparatos. Hay que tener en cuenta que muchas personas asisten a este evento y cuando oscurece es difícil o imposible ver las patas de los telescopios y los cables del suelo.

IMG_0100

IMG_0808IMG_0809IMG_0824

IMG_0103

 

Cualquier imprecisión o movimiento de los telescopios imposibilita la observación y, debido a eso, la instalación es probablemente la parte más importante del proceso. Montar un telescopio es una tarea que puede llevar un rato largo, por este motivo tenemos que reunirnos de día y ponernos manos a la obra.

Comenzamos con la instalación de los trípodes y las monturas y pronto vimos que el terreno no era el más favorable, ya que los aparatos pesan considerablemente y podían hundirse un poco con el paso de las horas. Si hablamos de telescopios, “un poco” marca la diferencia entre observar tranquilamente y pasarse ratos enteros con aparatosos reajustes. La solución pasaba por presionar hacia abajo los trípodes y así dejarlos bien asentados.

IMG_0096

 

IMG_0094

IMG_0092

IMG_0813

IMG_0115

IMG_0102

IMG_0154

 

IMG_0112

 

Elegir una fecha para un evento de este tipo puede ser complicado: no solo depende de la disponibilidad del lugar en cuestión, sino que además es imposible saber si el cielo será favorable. Este año temíamos no poder observar nada por la presencia de nubes y porque podía verse bastante calima en el cielo. Sin embargo tuvimos suerte y, como ocurrió el año pasado, a medida que caía la tarde el cielo empezó a despejarse.

IMG_0110

IMG_0181

 

La instalación de los tubos es lo último que se hace y la mayoría esperó a que pasara un poco la tarde para ponerlos. El calor directo del sol puede afectar a los tubos y reducir su eficiencia durante un tiempo hasta que su interior vuelve a estabilizarse. No es necesario esperar a que caiga la noche, pero sí a que la temperatura baje un poco (estábamos en agosto).

IMG_0121IMG_0124

IMG_0138IMG_0139

IMG_0158

 

IMG_0145

IMG_0162IMG_0163

IMG_0164IMG_0166IMG_0168

IMG_0173

IMG_0170

 

Una vez que teníamos todo montado, solo nos quedaba relajarnos y esperar a que llegase toda la gente cuando empezara a hacerse de noche. El año pasado contamos con un telescopio solar Coronado que nos permitió observar el sol mientras todavía estaba bien alto, pero este año todo se hizo bajo el cielo nocturno. Hacer esto en un campo de fútbol tiene sus ventajas, no solo por la cantidad de espacio sino por la disponibilidad de una grada para que los asistentes esperasen sentados cómodamente. Asistieron más de 150 personas.

3

IMG_0187

 

Este año queremos agradecer la participación de Pablo Blázquez Bonilla, quien inventó un juego para que los más pequeños disfrutasen y aprendieran a la vez. En el juego, utilizó globos que representaban los planetas para enseñar sus diferentes tamaños y su movimiento.

IMG_0193

juegojuego1juego2

La presentación la realizó el presidente del club senderista Quintana y el presidente del grupo astronómico Orión. Después, con el apoyo de un proyector y un equipo de sonido, se reprodujo un bonito poema sobre el Universo con música. También se mostraron unos vídeos en pantalla con impresionantes imágenes del cielo y del cosmos. Justo antes de empezar la observación, el astrónomo aficionado (y descubridor de estrellas binarias) Francisco Rica ofreció a los asistentes, ayudado de un láser, explicaciones sobre las constelaciones y sobre por qué el cielo es de la forma en que lo vemos.

2

 

Finalmente, se llamó a todos los asistentes para que hiciesen cola en cada uno de los telescopios. Ciertamente no fue una noche de observación de planetas, ya que la mayoría no estaban a la vista, pero sí pudimos enseñar Saturno al principio de la noche sin problemas. La Luna también estuvo ausente porque esa noche salía demasiado tarde; esto fue un fastidio si tenemos en cuenta que la Luna ofrece, en especial para quienes nunca han observado el cielo con un telescopio, una vista muy bonita y sorprendente.

Me gustaría mostrar algunas imágenes de lo que se observó, ya que fueron objetos muy interesantes.

saturno_hubble
Saturno, el siguiente planeta más grande tras el planeta Júpiter
M13LRGBv1_pugh
El cúmulo M13, más conocido como cúmulo de Hércules
Globular Cluster M10
Cúmulo globular M10, en la constelación de Ophiuco
M16
La nebulosa M16, llamada Nebulosa del Águila
ngc6633small
NGC6633, formación de unas 30 estrellas y con un tamaño aparente casi tan grande como la Luna
M11
M11 o cúmulo del Pato salvaje
m57_hst900c
Nebulosa planetaria M57, también conocida como Nebulosa del Anillo ( o nebulosa anular de la Lyra)
albireo
Albireo: una de las estrellas dobles más bonitas situada en la cabeza de la constelación del Cisne
m27HaOiii_krejci
M27 o Nebulosa Dumbbell, en la constelación de Vulpecula. Es resultado de la explosión de una estrella
M15
Cúmulo M15, a unos 33.600 años luz de la Tierra con un diámetro de 175 años luz

 

1

 

Queremos dar las gracias a todos los miembros del grupo astronómico Orión que prestaron su ayuda y sus telescopios. Agradecemos también la participación del grupo senderista Quintana y el apoyo de los responsables del Ayuntamiento de Quintana de la Serena. Y por supuesto, gracias a todos los asistentes por su interés en la astronomía y por hacer posible que podamos compartir con ellos esta actividad que tanto nos apasiona.

 

 

Anuncios

Pluton

Seguramente casi todos habréis visto últimamente una imagen de Plutón en Facebook, en la tele o en algún otro medio. La sonda New Horizons consiguió ayer su máxima aproximación a Plutón (menos de 13.000 kilómetros) después de un viaje de más de 4 mil millones de kilómetros y más de nueve años. Hasta ahora, las imágenes que se tenían de Plutón estaban pixeladas y borrosas; ahora contamos con una imagen de algún modo similar a la que muchos pueden obtener con un telescopio de nuestra luna, salvando las distancias. De hecho, el tamaño real de Plutón no es el que se creía y con esto nos podemos hacer una idea de lo lejos que está y de lo que cuesta determinar las propiedades de un objeto a semejante distancia. Los datos que se obtienen de este acercamiento no están todos a nuestra disposición por el momento, ya que tardarán cosa de año y medio en enviarse y procesarse.


Muchos se han preguntado si no habría sido mejor poner la sonda en órbita alrededor del planeta, o incluso aterrizar en él; pero este no era el objetivo de la misión. Tenemos que tener en cuenta que la sonda es un objeto absolutamente insignificante en el espacio, no es ni siquiera una mota de polvo… la mota de polvo en realidad es Plutón, que produce muy poca atracción gravitacional. El espacio es inconmensurable, es inmenso a un nivel que a escala terrestre no podemos concebir sin el uso de los números. Suponiendo que consiguieran llevar la sonda a la zona orbital del planeta, tendrían que disminuir mucho su velocidad para poder entrar en órbita y esto requeriría una tremenda cantidad de combustible, lo que habría hecho la misión mucho más cara y mucho más duradera. Estamos hablando de un amasijo de metal que viaja a unos 14 kilómetros por segundo. Lo que han conseguido con esta sonda, llevarla a esa distancia de Plutón y obtener imágenes, es ya una auténtica proeza de la inteligencia humana y la tecnología.


Muchos han visto esta noticia con absoluto desinterés, con la idea de que bastantes problemas tenemos en la Tierra como para invertir una millonada en explorar un planeta del Sistema Solar exterior. Y es cierto, en nuestro planeta tenemos suficientes preocupaciones, en las que deberíamos invertir un tiempo y un interés mucho mayor del que invertimos en el espacio. Sin embargo, seguro que muchos sabéis que la exploración espacial es uno de los mayores impulsores del desarrollo tecnológico, ya que supone tal desafío que es necesario diseñar sistemas tremendamente avanzados; estos sistemas tienen y han tenido innumerables aplicaciones en la tecnología que usamos en nuestro día a día, empezando por la medicina y pasando por el desarrollo de nuevos sistemas de energía. Además, conviene recordar que el objetivo de la exploración espacial es conocer mejor nuestro entorno cósmico, nuestros orígenes y fenómenos desconocidos para el hombre que pueden dar lugar a muchos descubrimientos. La exploración espacial tiene sentido ahora y tiene sentido para nosotros a largo plazo, ya que si queremos sobrevivir como especie necesitamos poder comprender el universo que nos rodea e incluso poder viajar por él. De aquí a miles de años, si conseguimos sobrevivir, nuestra vida va a cambiar de forma exponencial y también nuestras necesidades. Es decir, que una cosa no quita la otra, no hay ninguna razón para dejar de lado este tipo de misiones, eso no mejoraría nada en la Tierra. Si podemos conseguir proezas como esta, ¿qué no podremos hacer en nuestro propio planeta? Lo que falla en el ser humano es la voluntad, nada más. Lo que falla es la falta de una verdadera toma de conciencia. Lo demás lo tenemos de sobra: somos una raza de exploradores, seres extremadamente curiosos. Siempre lo hemos sido.

Imagen:  NASA, Johns Hopkins Univ./APL, Southwest Research Inst.

La nave de la ESA Venus Express ha descubierto una capa de ozono en las regiones altas de la atmósfera de Venus. Los astrónomos podrán ahora comparar sus propiedades con las de capas equivalente en la Tierra y Marte, un tipo de estudio que contribuirá a afinar la búsqueda de vida en otros planetas.

El hallazgo se ha realizado gracias a la observación de estrellas situadas respecto a la Venus Express, en ese momento, justo en el borde de la atmósfera venusiana. El instrumento SPICAV a bordo de las nave analizó la luz de estas estrellas, tratando de identificar la huella característica de gases presentes en la atmósfera –los gases absorben la luz a longitudes de onda específicas, lo que permite inferir su presencia-.

El ozono fue detectado porque absorbe parte de la luz ultravioleta procedente de la estrella.

La molécula de ozono contiene tres átomos de oxígeno. Según los modelos, el ozono de Venus se forma cuando la luz solar rompe las moléculas de dióxido de carbono, liberando en el proceso átomos de oxígeno.

Estos átomos son transportados por los vientos en la atmósfera hasta la cara nocturna del planeta; allí se combinan en parejas, formando moléculas de dos átomos y también, en ocasiones, en tríos.

“Esta detección es muy importante para ayudarnos a entender la química de la atmósfera de Venus”, señala el principal autor del trabajo, Franck Montmessin.

El hallazgo podría ser también de utilidad en la búsqueda de vida en otros planetas.

El ozono solo se ha detectado hasta ahora en las atmósferas de la Tierra y de Marte. En la Tierra es de gran importancia porque absorbe gran parte de la radiación ultravioleta del sol, dañina para la vida. Es más, se cree que los propios organismos vivos podrían haber tenido un papel en la formación de esta capa.

La acumulación de oxígeno, y por tanto de ozono, en la atmósfera terrestre comenzó hace 2.400 millones de años. Aunque el proceso exacto no se entiende aún a la perfección, se sabe que el papel de los microorganismos que exhalaban oxígeno como material de desecho debe haber sido importante.

Estos microorganismos, y también las plantas, siguen emitiendo oxígeno, en lo que supone un mecanismo de realimentación constante del ozono y el oxígeno presentes en la atmósfera terrestre.

Algunos expertos en astrobiología han sugerido que la presencia simultánea de dióxido de carbono, oxígeno y ozono en una atmósfera podría ser interpretada como un indicio de la presencia de vida en ese planeta.

Según esta hipótesis, los futuros telescopios podrían evaluar la habitabilidad de planetas en torno a otras estrellas analizando su atmósfera. La cantidad de ozono se presenta como una medida crucial.

La pequeña cantidad de ozono en la atmósfera de Marte no ha sido generada por la vida, sino por la ruptura de las moléculas de CO2 por la radiación solar.

En Venus también ha debido darse este mecanismo no biológico de formación de ozono. Su capa de ozono es entre cien y mil veces menos densa que la de la Tierra. Otra diferencia es que la capa de ozono en Venus está a unos 100 Km de altitud, es decir, a una altura cuatro veces superior a la de la capa de ozono en la atmósfera terrestre.

Varias investigaciones previas sugieren que para considerar la vida como mecanismo generador del ozono atmosférico, éste debe estar presente en la atmósfera en una concentración de al menos el 20% de la del ozono en la atmósfera terrestre.

Este nuevo resultado apoya esta conclusión, dado que en Venus la concentración de ozono está claramente muy por debajo de ese porcentaje.

“Podemos usar estas nuevas observaciones para poner a prueba, y refinar, los escenarios para la detección de vida en otros mundos”, dice Montmessin.

“Esta detección nos dice mucho acerca de la circulación y la química en la atmósfera de Venus”, ha dicho Håkan Svedhem, jefe científico de Venus Express, de la ESA.

“Es una evidencia más de las similitudes entre los planetas terrestres, y demuestra la importancia de estudiar Venus para entender todos ellos”.

Acceder aqui para más información

Fuente: http://astrored.org/

Imagen: http://www.esa.int

50 Aniversario del viaje del primer hombre en el espacio

El 12 de abril de 1961 amaneció como un día cualquiera. Nada hacía sospechar que esta fecha marcaría el inicio de la era de los viajes tripulados al espacio. Sin que el resto del mundo lo supiese, en un remoto lugar de la estepa kazaja se llevaban a cabo los preparativos para lanzar una nave espacial con el “cosmonauta nº 1”. Al igual que la localización exacta del cosmódromo de Tyura-Tam (posteriormente conocido como Baikonur), su identidad era alto secreto. El protagonista de la hazaña sería un joven piloto soviético de 27 años llamado Yuri Alexéievich Gagarin, nacido en el seno de una humilde familia de granjeros koljosianos.

Un cohete esperaba al cosmonauta en misma rampa desde donde había despegado casi cuatro años antes (1957) un misil R-7Semyorka (“siete” en ruso) con el primer satélite artificial de la historia, el famoso Sputnik 1. De hecho, el cohete era una variante del venerable y robusto Semyorka a la que se le había añadido una tercera etapa para aumentar su carga útil. Su designación oficial era 8K82K, pero sería conocido con el mismo nombre que la nave que debía poner en órbita, Vostok (“Oriente” en ruso).

Mientras el lanzador era preparado para el despegue, Gagarin y su suplente, Gherman Titov, dormían a un par de kilómetros de distancia en una pequeña cabaña. O mejor dicho, hacían que dormían, porque los cosmonautas habían sido incapaces de pegar ojo en toda la noche. A las 5:30 hora de Moscú, los médicos despertaron a los dos hombres. Tras desayunar y recibir un último examen médico, se enfundaron en sus trajes de presión Sokol SK-1, de un llamativo color naranja para facilitar las operaciones de rescate. A las 6:30 se reunieron con Grigori Nelyubov —el tercer cosmonauta suplente— y se dirigieron a la rampa de lanzamiento a bordo de un pequeño autobús. La leyenda cuenta que Gagarin se vio forzado a orinar durante el breve trayecto, motivo por el cual todos los cosmonautas han seguido la tradición desde entonces. Con micción o sin ella, 20 minutos después llegaron a la rampa. El cohete ya estaba cargado de combustible, ansioso por partir. Allí les esperaba el legendario Ingeniero Jefe, Serguéi Koroliov, responsable del programa Vostok y creador del cohete R-7.

 

Transporte de un cohete Vostok a la rampa de lanzamiento
Gagarin se pone el traje Sokol SK-1.
Traslado a la rampa de lanzamiento. En primer plano, Gagarin; detrás, vestido también con el traje Sokol, está Gherman Titov. Al fondo podemos ver a los cosmonautas Grigori Nelyubov (tercer suplente) y Andrián Nikolayev.

 

Tras recibir una autorización formal, Gagarin se despidió de la Comisión Estatal y subió en un pequeño ascensor hasta la cima del cohete, donde se encontraba el acceso a la nave. Gagarin se introdujo dentro de la cápsula esférica de la Vostok 3KA-3 a través de una escotilla circular y se instaló cómodamente en su asiento eyectable. Antes de asegurar la escotilla con treinta tornillos, Oleg Ivanovsky —uno de los ingenieros encargados del diseño de la Vostok— le comunicó a Gagarin el código de seguridad que le permitiría acceder a los controles de la nave. Temerosos de los adversos efectos que la ingravidez pudiese tener sobre el cuerpo humano, los ingenieros habían decido automatizar totalmente los sistemas de la Vostok. En caso de emergencia, podría tomar el control introduciendo un código numérico secreto que se encontraba en el interior de un pequeño sobre dentro de la cápsula. En esta misión, Gagarin sería más un pasajero que un piloto. Pero Ivanovsky no quería que Gagarin despegase sin conocer el código. “Yura, los números son 1-2-5”, le comunicó Ivanovsky al joven teniente, casi susurrando. Gagarin respondió con una sonrisa, pues ya conocía el código.

 

Cohete Vostok 8K82K.

12/o4/1961, 09:57 hora de Moscú:
Poyéjali! (¡Allá vamos!)

 

El cosmonauta permaneció en solitario en el interior de la cápsula durante dos horas, escuchando música y comprobando las comunicaciones con el control de tierra. La cofia protectora que rodeaba la cápsula le impedía ver el exterior, así que poco más podía hacer para matar el tiempo. Poco antes del despegue y mientras se retiraban las torres de servicio, se colocó los guantes y cerró el visor del casco. Por fin, a las 09:57 hora de Moscú, los cinco motores de la base del cohete hicieron ignición y el cohete se elevó lentamente. El primer viaje espacial tripulado había comenzado.

— “¡Lanzamiento!, te deseamos buen viaje“, comunicó Koroliov.
— “Poyéjali! (поехали!, ¡Allá vamos!), hasta pronto amigos”, respondió un eufórico Gagarin.

Durante el ascenso, Yuri fue comunicando su estado puntualmente, aunque una breve interrupción de las comunicaciones y la telemetría del cohete casi le provoca un infarto al Ingeniero Jefe. Dos minutos después del despegue se separaron los cuatro bloques propulsores de la primera etapa (llamados Bloques B, V, G y D), formando una pequeña cruz en el cielo de Baikonur (la aún hoy llamada “cruz de Koroliov”). Apenas treinta segundos más tarde la cofia protectora se desprendió del cohete y Gagarin pudo finalmente contemplar el exterior. A medida que ascendía, la curva del horizonte terrestre se hacía más y más evidente contra un cielo de color negro azabache. Cinco minutos después del lanzamiento se apagó la etapa central (Bloque A) y la Vostok continuó su viaje con ayuda de la tercera etapa (Bloque E). Por último, cuando ya habían transcurridos unos once minutos desde el comienzo de la misión, el motor RD-0109 de la tercera etapa se apagó y la Vostok se separó del cohete. Gagarin se movía ahora a 28.000 kilómetros por hora, la “primera velocidad cósmica”. Por primera vez en la historia de la humanidad, un ser humano estaba en órbita. Nunca antes alguien había viajado tan alto y tan rápido.

 

Gagarin con Koroliov, el Ingeniero Jefe del programa espacial de la URSS.

 

Comer, beber, escribir… ‘La Tierra es hermosa’.

Yuri quedó extasiado al mirar a través de su ventanilla. “La Tierra es hermosa”, declararía después de aterrizar. Pero apenas tuvo tiempo para disfrutar del paisaje, porque la Vostok se dirigía rápidamente en su órbita circular hacia el hemisferio nocturno del planeta. Sobrevolando el Pacífico de noche, Gagarin se dedicó a escribir sus impresiones en su diario usando un pequeño lápiz. La ingravidez no parecía ser un grave obstáculo para llevar a cabo las actividades más básicas. Yuri bebió y comió dentro de la Vostok, quedándose extasiado ante los glóbulos de agua que se formaban delante de su rostro debido a la falta de gravedad.

 

Gagarin en su asiento eyectable.

 

Este primer viaje espacial sería muy corto y consistiría en una sola órbita alrededor de la Tierra. La Vostok sobrevoló las regiones australes de Sudamérica y se dirigió hacia el continente africano. Cuarenta minutos después del despegue, el sistema automático de orientación del vehículo se puso en marcha, alineando la nave en dirección contraria al avance orbital de cara al inminente encendido de frenado. Mientras sobrevolaba África y cuando todavía estaba a unos ocho mil kilómetros de su lugar de aterrizaje, la Vostok encendió su pequeño motor TDU para disminuir su velocidad. No mucho, pero lo suficiente para que su trayectoria interceptase ahora las capas más altas de la atmósfera.

 

Interior de la cápsula presurizada (SA) y panel de control de la nave Vostok

 

El encendido finaliza sin problemas, pero Gagarin pronto se da cuenta de que algo va mal. La cápsula esférica (SA) en la que se encuentra tendría que haberse separado del módulo de servicio (PA) poco después de finalizar la maniobra de frenado, pero la esperada separación no tiene lugar. Si la nave entra en la atmósfera a 28.000 km/h con el módulo de servicio aún acoplado, la cápsula resultará seriamente dañada, probablemente matando a su pasajero. Gagarin siente como la Vostok gira rápidamente alrededor de todos sus ejes mientras el rozamiento atmosférico comienza a hacerse notar. Es una situación de vida o muerte, pero Yuri mantiene la calma. La temperatura en el exterior aumenta rápidamente, al igual que la deceleración. Afortunadamente, diez minutos después del encendido de frenado, el calor de la reeentrada acaba fundiendo las sujeciones que unían la esfera con el módulo de servicio. La cápsula, al fin libre, se orienta automáticamente para que su escudo térmico pueda hacer frente a los casi 3.000ºC de temperatura. Rodeado por una bola de plasma, Gagarin siente ahora como la deceleración (aceleración negativa) aumenta progresivamente hasta que su peso es ocho veces el habitual. Pero el joven piloto ni se inmuta. Su entrenamiento le ha preparado para esta ocasión.

 

La nave Vostok.

Caída libre, paracaídas y aterrizaje: misión cumplida.

Finalizada la fase crítica de reentrada, la nave continúa en caída libre a través de la atmósfera. A siete kilómetros de altura, la escotilla trasera de la cápsula se separa por la acción de varios pernos explosivos e inmediatamente después Gagarin es eyectado en su asiento mediante la acción de varios propulsores. A continuación, el paracaídas de Yuri se despliega, iniciando un lento descenso hacia el suelo. Gagarin puede ver un gran río a lo lejos, así que asume correctamente que debe tratarse del Volga. Justo en ese momento se desprende inesperadamente el petate con el paracaídas de emergencia, que queda colgando a sus pies. Yuri teme por un momento que el paracaídas secundario se abra y se enrede con el paracaídas principal, pero no sucede nada y vuelve a respirar tranquilo. Debido a la tardía separación del módulo de servicio, el lugar de aterrizaje difiere significativamente del esperado, así que no hay ningún equipo de rescate esperándole. Pero a Gagarin no le importa. Mientras desciende sabe que lo peor de la misión ya ha pasado. El tiempo es magnífico: un maravilloso y soleado día de primavera le da la bienvenida al primer cosmonauta mientras aterriza suavemente a las 11 horas del 12 de abril de 1961. Gagarin no lo sabe aún, pero ha tomado tierra cerca de Smelovka, un pequeño pueblo de la región de Saratov.

 

Anna Takhtarova y su nieta fueron las primeras personas que vieron a Gagarin después de su llegada a la Tierra. En la imagen de la derecha, el punto de aterrizaje de Gagarin.

 

Tras recoger su paracaídas, las primeras personas que vieron a Yuri fueron Anna Tajtarova y su nieta Rita, granjeras koljosianas. Las dos se acercaron lentamente a Yuri, temiendo que pudiese tratarse de un piloto enemigo derribado. “¡No soy un intruso!”, les dijo un sonriente Gagarin. “¿Vienes del espacio?”, le preguntó Anna, intrigada. Poco tiempo después, Gagarin se vio rodeado por una pequeña multitud de trabajadores del koljós de Shevchenko. Casi inmediatamente aparecieron quince militares de una cercana división antiaérea con el mayor Ajmed Gasiev al frente. Gasiev condujo a Gagarin hasta el cuartel de la división, donde pudo comunicarse con los mandos de la Fuerza Aérea y anunciarles el éxito de su misión.

“Tarea completada. Aterrizaje en la región planeada. Me siento bien”, fueron las palabras de Gagarin a sus superiores.

Fuente: La Yuriesfera  [ http://50gagarin.wordpress.com/ ]